Primeras etapas del embarazo

Cuando leas esto, seguramente estarás cursando entre la 5ª y 7ª semana de embarazo. Tal vez ya hayas hecho la primera consulta y te hayas enterado de las maravillas que te están sucediendo y que después las iremos describiendo.​En esta etapa puedes desde no sentir nada excepto un poco de tensión mamaria, hasta estar con muchísimas nauseas y vómitos; y no tolerar olores y alimentos habituales. También es frecuente tener mucho sueño, sensación de cansancio permanente y distensión abdominal. El grado de sintomatología es variable de paciente a paciente e incluso de embarazo a embarazo.

Salvo situaciones especiales (trabajos con riesgos agregados – empleo de tóxicos) debes mantener tu vida habitual en lo que respecta al trabajo. También es importante si realizas alguna actividad deportiva que continúes con ella. Hay que regularla con el fin de que no sea extenuante y evitar las actividades que impliquen grandes impactos. Se deben evitar obviamente los deportes de riesgo. Si no tienes el hábito deportivo no te vendría mal proponerte caminar un rato dos o tres veces por semana o realizar alguna actividad específica para embarazadas.

Trata desde el principio de realizar una “dieta armónica y equilibrada”

Durante la gestación, el mantenimiento de una adecuada nutrición se convierte en un factor clave para la salud materno- fetal.

El aumento de peso materno durante el embarazo tiene notable influencia sobre el peso del recién nacido, así como sobre su salud inmediata e incluso futura.

También es muy importante para el resultado del embarazo el estado nutricional preconcepcional materno.

Las recomendaciones de ganancia de peso deben individualizarse en relación con el peso previo al embarazo. En las mujeres con sobrepeso u obesas no se recomienda una restricción proteico- energética ya que no ha demostrado eficacia en la prevención de complicaciones médicas asociadas al embarazo y si puede determinar un bajo peso para la edad gestacional en los recién nacidos, lo cual conlleva per se un incremento de la morbimortalidad perinatal.

La ingesta inadecuada de micronutrientes se asocia con mayor riesgo de presentar malos resultados obstétricos. Pero realizando una dieta de alta calidad, típicamente mediterránea, no se requiere la adición de polivitamínicos. Las excepciones son:

  • Pacientes con malos hábitos alimentarios que no realizan una dieta equilibrada.

  • Vegetarianas estrictas, ovo-lacto-vegetarianas o embarazadas con un consumo de carne muy bajo.

  • Embarazo múltiple.

  • Fumadoras, abuso de alcohol o drogas.

En pacientes en las que se estima baja ingesta de calcio previa o durante la gestación debe suplementarse hasta alcanzar los requerimientos propuestos.

Es recomendable la suplementación con ácido fólico de uno a tres meses antes de la concepción y durante el primer trimestre de gestación. Las dosis difieren si se trata de una paciente con un incremento del riesgo de que se produzca un defecto del cierre del tubo neural (DCTN) o no. En el primer caso la dosis es de 4 mg/día y en el segundo de 0,4 mg/día.La ingesta de este suplemento debe ser ininterrumpida ya que no se acumula en el organismo.

Pacientes con riesgo de padecer defectos del cierre del tubo neural:

  • Historia familiar de DTN (familiares de 1º, 2º y 3º grado afectos)

  • Epilépticas en tratamiento con ácido valproico o carbamazepina.

  • Mujeres que han tomado antagonistas del ácido fólico en los últimos meses.


El yodo, también desde ser suplementado durante la etapa preconcepcional y hasta el final de la lactancia.

Con una dieta adecuada no es necesario suplementar con Hierro.

Es también muy importante incrementar el consumo de fibra durante el embarazo. Cereales, salvado, etc.

La ingesta de agua debe ser generosa. No menos de dos litro por día. No es infrecuente ver embarazadas con conductas restrictivas en lo que respecta a la ingesta de líquidos. La combinación de las fibras y de una adecuada ingesta líquida es lo que asegurará un adecuado tránsito intestinal, frecuentemente alterado durante la gestación. Además, la baja ingesta de líquidos favorece las infecciones urinarias y tomar una buena cantidad de líquido las previene.

Prevención de infecciones urinarias y cuadros de vulvovaginitis

La primera línea de defensa que tiene el tracto genito-urinario es la región vulvar. Se deben evitar aquellos hábitos que puedan conducir a procesos inflamatorios en la vulva ya que favorecen estos cuadros. Aunque parezcan obviedades: emplear jabones neutros, ropa interior de algodón, evitar depilaciones excesivas, los salvaslips, la ropa sintética y ajustada; e higienizarse siempre hacia atrás.

Las infecciones urinarias no se manifiestan durante el embarazo de la misma manera que fuera de el. El típico cuadro de cistitis es suplido por un aumento de la contractilidad uterina que lleva a dolores cólicos similares a los de la regla de manera persistente. Consulta oportunamente.

En relación con las vulvovaginitis, además del picor persistente, suele haber modificación del flujo vaginal.

Si tienes muchas nauseas y vómitos, suele ser recomendable hacer muchas “pequeñas” comidas durante el día. Suelen ser mejor tolerados los semisólidos, y no te preocupes si no estás haciendo la dieta más recomendable y armónica. Echarás mano de reservas unos días y esto no tiene ninguna consecuencia sobre la salud del embarazo. Come lo que puedas y toleres, y si es necesario también se pueden emplear fármacos antieméticos.

Un tema frecuentemente relegado es el chequeo odontológico en el primer trimestre. Es absolutamente importante realizarlo.



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